miércoles, 7 de octubre de 2015

A la mesa con El de arriba y El de abajo

No me convence demasiado la famosa canción de Joan Osborne en la que la cantante se imagina que Dios es un simple ser terrenal. Tengo que admitir que me gusta la melodía, y, hasta cierto punto, parte de la letra es interesante y da qué pensar, sin embargo solo contempla una de las campanas, la de Dios. Y que pasa con la otra cara de la moneda? Bueno, son varias las canciones que hablan, inclusive en primera persona, del Señor Oscuro. Quizás la que primera se me viene a la mente es la de los Rolling Stone “Sympathy for the devil”, que sinceramente tampoco me convece porque nuevamente solo tiene en cuenta una de las dos partes. Sin embargo, la canción “God & Satan” de Biffy Clyro reúne perfectamente lo que quiero trasmitir en este post y lo que ninguna otra canción a logrado unificar.
Para acercarlos a mi pensamiento de hoy, les propongo que reflexionen sobre la siguiente situación.

Supongamos que se nos ofrece la oportunidad de sentarnos a tomar un café y charlar tanto con Dios como con Satán. Aunque es obviamente una situación extrema e irreal, despeguemos los pies de la tierra por unos minutos e imaginemos. Con quien preferirían hablar? Creo que instintivamente, debido a que por lo general tendemos a identificarnos más con el lado bueno de las cosas, y porque, seamos sinceros, hablar de Satán no es una de las temáticas mas socialmente aceptadas, la mayoría de los lectores preferiría hablar con Dios. Entonces, que le preguntarían? Le cuestionarían todas las cosas que esta haciendo mal en este mundo tan patas arriba? Le exigirían que se esfuerce mas y que cure el cáncer , quite la pobreza y elimine la droga (y varios políticos) de la faz de la tierra? Que le pedirían? Y por otro lado, que pasa con aquellas personas que se aventurarían a tener una larga y tendida conversación con el Señor de las Tinieblas? Lo apuntarían con el dedo acusándolo de ser el culpable de la violencia, abusos, egoísmos, y dependencias actuales? Le pedirían que se quite del medio y no sea tan heavy y tan jodido, para que la humanidad pueda vivir serena y alegremente hasta el fin de los tiempos?
En general, creo que este tipo de preguntas son las que la mayoría tenderíamos a hacer en una situación de este tipo. Y me corrijo, no preguntas, sino mas bien cuestionamientos e imposiciones. Resaltar siempre lo negativo del otro, sus fallos y debilidades, a eso estamos acostumbrados hoy en día.
Y si al sentarnos en la mesa con Dios (el Dios que a cada uno le plazca más) o con Satán adoptáramos otra actitud? Si en vez de ponernos los guantes de boxeo listos para atacar al contrincante al primer suspiro, dejáramos sobre la mesa un lugar para la humildad y palabras sinceras? Así, podríamos escuchar al otro con el corazón abierto. Tal vez Dios ya tenga demasiado con sus demandantes e incansables fans, y solo necesite que lo escuchen. No necesariamente tiene que haber total entendimiento, sino predisposición a compartir. Lo mismo con Satán. Tal vez por una vez nos quiera contar lo difícil que es mantener todo el tiempo la coraza de tipo duro. Tal vez él también se sienta rechazado y excluido, o simplemente necesita de un oído no juzgador al cual contar sus planes siniestros de arrasar con el universo (y con Dios, claro).
La mayoría habrá entendido la analogía a esta altura del relato. Y es que con un ejemplo extremo, me parece tan fundamental resaltar no solo la importancia de empatizar con los que nos rodean, sea cual sea su situación, sino también el hecho de escuchar los distintos bandos, antes de forjar una opinión solida sobre un tema o una situación. Solo si nos ponemos en el lugar del otro y conocemos distintas realidades, solo así, podremos lograr verdaderas conexiones, porque dejamos de lado por un segundo nuestro ego, nuestras necesidades, para poner el foco en las de la otra persona. Solo así se logran relaciones profundas. Y para todo esto hace falta una capacidad que algunos apenas has desarrollado, si es que no la tienen completamente atrofiada:  saber escuchar, pero escuchar de verdad.
Para terminar les dejo una frase de la canción como resumen del post… ¡zapatos de goma y a reflexionar!
“…I talk to God as much as I talk to Satan 'cause I want to ear both sides…”

Cuando el espectador se convierte en protagonista.

Finalmente he decidido sentarme a escribir.
Impulsada por una querida amiga, por la necesidad de liberar todos mis pensamientos e ideas durante largo tiempo reprimidas, por las ganas de compartir con alguien detrás de otra pantalla todo aquello que tengo que contar de la vida y de mis experiencias, para a fin de cuentas poder ser el hombro cibernético de alguien que necesite sentirse identificado y comprendido por alguien.
Ante una duda, problema o indecisión, tengo, la mayoría de las veces, el impulso de googlearlo en internet. Y no me avergüenzo. Googleo mis dudas, con la esperanza de encontrar una o varias respuestas que me reconforten. Todos sabemos que la mayoría de las veces eso es un error, ya que nos solemos topar con notas basura, con párrafos llenos de clichés, con artículos de venta de libros sanadores enmascarados en artículos de psicología seria y responsable. Esto como resultado nos absorbe en un vórtice de pensamientos que parecen no acabar nunca, dando como resultado justamente lo opuesto a la tranquilidad que esperábamos encontrar.
Sin embargo, hay veces en las que tenemos la suerte de encontrar notas verdaderamente interesantes, que transmiten sinceridad, que transpiran experiencia en cada letra. Muchos de esos artículos me han personalmente ayudado a enfocar las cosas de otra manera, a analizar determinados pensamientos, a perderme y volverme a encontrar. Y cuanto se lo agradezco a cada uno de esos autores.
Pero ha llegado el momento de cambiar rol.
Siempre fui la espectadora, la lectora, la buscadora de respuestas. Pero ahora quiero convertirme en la protagonista, la escritora, la que brinde esas respuestas que yo tanto he buscado y sigo buscando.
Con el corazón abierto, quiero usar este espacio para compartir pensamientos, ideas, emociones, conciencia. Compartir es la base de todo, es lo que hace girar las cosas, lo que da sentido a nuestros actos. Para compartir es necesario un feedback, quiero enriquecerme de las aportaciones de los que lean estas humildes lineas, ya que ellos son el engranaje imprescindible de este nuevo proyecto que empieza y en el que creo profundamente.
Volviendo al titulo de esta primera entrada, y si nos detenemos un segundo a pensarlo, ser los protagonistas es lo que nos motiva hacia delante. Tenemos que ser protagonistas de la vida que queremos y elegimos vivir. Sino siempre estaremos entre bambalinas esperando con añoranza que llegue el día en que nos subamos y brillemos en el escenario.
Concluyo esta entrada agradeciendo a esa gran amiga que con bellas palabras y su gran valor me impulsó a empezar esto.
Y así es como los impulso a crear vuestra propia película, a dirigirla y actuarla, a ser su protagonista: ¡es tiempo de brillar!