Finalmente he decidido sentarme a escribir.
Impulsada por una querida amiga, por la necesidad de liberar todos mis pensamientos e ideas durante largo tiempo reprimidas, por las ganas de compartir con alguien detrás de otra pantalla todo aquello que tengo que contar de la vida y de mis experiencias, para a fin de cuentas poder ser el hombro cibernético de alguien que necesite sentirse identificado y comprendido por alguien.
Ante una duda, problema o indecisión, tengo, la mayoría de las veces, el impulso de googlearlo en internet. Y no me avergüenzo. Googleo mis dudas, con la esperanza de encontrar una o varias respuestas que me reconforten. Todos sabemos que la mayoría de las veces eso es un error, ya que nos solemos topar con notas basura, con párrafos llenos de clichés, con artículos de venta de libros sanadores enmascarados en artículos de psicología seria y responsable. Esto como resultado nos absorbe en un vórtice de pensamientos que parecen no acabar nunca, dando como resultado justamente lo opuesto a la tranquilidad que esperábamos encontrar.
Sin embargo, hay veces en las que tenemos la suerte de encontrar notas verdaderamente interesantes, que transmiten sinceridad, que transpiran experiencia en cada letra. Muchos de esos artículos me han personalmente ayudado a enfocar las cosas de otra manera, a analizar determinados pensamientos, a perderme y volverme a encontrar. Y cuanto se lo agradezco a cada uno de esos autores.
Pero ha llegado el momento de cambiar rol.
Siempre fui la espectadora, la lectora, la buscadora de respuestas. Pero ahora quiero convertirme en la protagonista, la escritora, la que brinde esas respuestas que yo tanto he buscado y sigo buscando.
Con el corazón abierto, quiero usar este espacio para compartir pensamientos, ideas, emociones, conciencia. Compartir es la base de todo, es lo que hace girar las cosas, lo que da sentido a nuestros actos. Para compartir es necesario un feedback, quiero enriquecerme de las aportaciones de los que lean estas humildes lineas, ya que ellos son el engranaje imprescindible de este nuevo proyecto que empieza y en el que creo profundamente.
Volviendo al titulo de esta primera entrada, y si nos detenemos un segundo a pensarlo, ser los protagonistas es lo que nos motiva hacia delante. Tenemos que ser protagonistas de la vida que queremos y elegimos vivir. Sino siempre estaremos entre bambalinas esperando con añoranza que llegue el día en que nos subamos y brillemos en el escenario.
Concluyo esta entrada agradeciendo a esa gran amiga que con bellas palabras y su gran valor me impulsó a empezar esto.
Y así es como los impulso a crear vuestra propia película, a dirigirla y actuarla, a ser su protagonista: ¡es tiempo de brillar!
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